Autor: Cristina

  • Cómo crear un prompt tracker propio para medir tu visibilidad en ChatGPT, Gemini y Claude

    Cómo crear un prompt tracker propio para medir tu visibilidad en ChatGPT, Gemini y Claude

    Desde los años 2000, cualquier SEO que se precie empieza la mañana igual: abre su herramienta de rank tracking de referencia y revisa qué posiciones se han movido durante la noche. Café, dashboard, primera lectura del día. Ese ritual llevaba dos décadas prácticamente intacto, hasta que la irrupción de la IA generativa en los hábitos de búsqueda de los usuarios lo puso patas arriba. Ahora la pregunta ya no es solo «¿en qué posición salgo en Google?», sino «¿me menciona ChatGPT cuando alguien le pregunta por mi sector?». Y para responder a eso con algo de rigor hace falta una herramienta nueva: el prompt tracker.

    Resumen rápido, si vas con prisa:

    • Construí mi propio prompt tracker con n8n y Supabase para medir si ChatGPT, Gemini y Claude mencionan a workINcompany, un coworking de Sevilla, cuando responden preguntas de su sector.
    • Los LLMs no son deterministas: hay que repetir cada prompt varias veces en la misma sesión y medir el porcentaje de menciones, no la posición.
    • Usé tres tipos de prompt (termómetro, semilla, control) y separé las categorías de intención, porque no comparten competidores entre sí.
    • Consulté por API, no replicando la interfaz real de usuario, con calibración manual periódica para no perder de vista la diferencia entre ambas vías.
    • Por el camino: errores silenciosos, límites de tokens agotados y hasta una cuenta sin saldo. Ningún obstáculo de estos aparece en la documentación de venta de ninguna herramienta comercial.
    ÍNDICE


    Cuando empecé a mirar en serio qué había disponible para medir esto, di con el artículo de Natzir Turrado Herramientas para medir visibilidad en la IA: lo que no te cuentan los prompt trackers. Su tesis es incómoda pero difícil de rebatir: la mayoría de estas herramientas comerciales prometen medir algo que, tal y como está planteado, es imposible medir con precisión. Inspirada por ese artículo, y viendo que ninguna herramienta comercial de prompt tracking me iba a dar una visión objetiva y general de mi visibilidad en IA (cada una mide a su manera, con su propia caja negra), me planteé el desafío de construir yo misma un prompt tracker. Consciente de sus limitaciones desde el principio, pero segura de que en el proceso aprendería mucho sobre cómo nos dan los LLMs sus resultados, que era al final lo que de verdad me interesaba.

    Este post documenta ese proceso completo: cómo se diseña un prompt tracker desde cero, qué decisiones metodológicas hay detrás de cada pieza, y todos los obstáculos técnicos reales que me encontré montándolo con n8n y Supabase sobre un negocio real: workINcompany, el primer coworking de Sevilla y Andalucía (abierto en 2011), en pleno centro de la ciudad, pensado para autónomos, freelancers y pequeñas empresas que necesitan un puesto de trabajo, una sala de reuniones o una oficina virtual sin montar oficina propia. Lo uso como sujeto de pruebas real, no como ejemplo de laboratorio. No es un resumen bonito. Incluyo los errores, los callejones sin salida y las veces que tuve que rehacer algo desde cero.

    Si buscas cómo crear un prompt tracker porque quieres entender el problema en profundidad, no solo activar una funcionalidad de pago, este post es para ti.

    Qué es un prompt tracker y por qué no es un rank tracker con otro nombre

    Un prompt tracker es un sistema que lanza preguntas predefinidas contra modelos de lenguaje (ChatGPT, Gemini, Claude, Perplexity...) y registra si tu marca aparece mencionada, con qué frecuencia y junto a qué competidores. La tentación, viniendo del mundo SEO, es tratarlo como un rank tracker adaptado a IA. Es un error que condiciona mal todo el diseño posterior.

    Un buscador tradicional, para la misma consulta y las mismas condiciones, devuelve resultados prácticamente idénticos si lo consultas dos veces seguidas. Un LLM no. Puedes lanzar el mismo prompt dos veces, en el mismo minuto, y recibir listas de marcas distintas, en orden distinto, con menciones que aparecen en una respuesta y desaparecen en la siguiente. Esto no es un fallo del sistema que estás midiendo, es una propiedad estructural de cómo generan texto los modelos. Cualquier prompt tracker que no lo tenga en cuenta desde el diseño está produciendo una métrica de fantasía.

    Antes de tocar una sola línea de código, conviene entender de dónde sale cada decisión de arquitectura. Es lo que explico a continuación.

    Los fundamentos: qué hace que un prompt tracker sea metodológicamente sólido

    La falta de determinismo obliga a repetir, y a repetir bien

    Si un mismo prompt puede dar respuestas distintas en el mismo instante, una sola ejecución no vale nada como dato. Hacen falta repeticiones. Pero no cualquier repetición sirve: tienen que lanzarse juntas, en la misma sesión y franja horaria, no una al día repartidas durante un mes. Si las repartes en el tiempo no estás midiendo 30 repeticiones del mismo estado del sistema, estás midiendo 30 estados distintos (el modelo puede actualizarse, los resultados de búsqueda web que recupera pueden cambiar), y mezclas variables que interesa mantener separadas.

    La posición no es la métrica que importa

    Es tentador fijarte en si tu marca sale primera o segunda, igual que en un ranking de Google. Con LLMs esto es poco fiable: el orden de las marcas citadas varía enormemente entre repeticiones idénticas del mismo prompt, así que no aporta información estable. La métrica que sí aguanta la naturaleza estadística del fenómeno es mucho menos vistosa: el porcentaje de repeticiones en las que tu marca aparece mencionada, sobre el total de ejecuciones válidas. La posición se puede seguir registrando como dato cualitativo, pero etiquetada explícitamente como de baja confianza.

    Grounded vs. no grounded: saber si el modelo buscó de verdad

    Un LLM responde de dos formas muy distintas: tirando de lo que aprendió en su entrenamiento (conocimiento paramétrico, potencialmente desactualizado) o haciendo una búsqueda web real en el momento de responder. Un prompt tracker serio registra explícitamente cuál de las dos ocurrió en cada ejecución, no solo el texto de la respuesta:

    Grounded (con búsqueda web) No grounded (solo entrenamiento)
    Qué hace el modelo Consulta la web en el momento de responder y cita fuentes Responde solo con lo que aprendió durante su entrenamiento
    Qué implica para tu estrategia El contenido y la reputación digital actuales pueden mover la respuesta Ninguna acción reciente va a cambiar la respuesta a corto plazo
    Qué debe registrar el tracker Que hubo búsqueda real, y qué fuentes se citaron Que la respuesta es paramétrica, sin fuentes verificables

    Tres tipos de prompt, tres funciones distintas

    Tipo Qué es Ejemplo Para qué sirve
    Termómetro La keyword pura, tal cual se escribiría en un buscador «coworking sevilla» Comparar directamente contra el posicionamiento SEO que ya conoces del negocio
    Semilla La necesidad expresada en lenguaje natural, como la formularía un usuario real «trabajo como autónomo desde casa y necesito separar mi vida personal del trabajo, ¿qué me recomiendas en Sevilla?» Exige haber hecho antes una investigación de buyer persona real, no inventada
    Control Variantes deliberadamente sesgadas hacia una ventaja que el negocio ya tiene ganada en SEO «¿Cuál es el mejor coworking del centro de Sevilla y por qué?» — en el caso de workINcompany, la ubicación céntrica es uno de sus puntos fuertes reales, así que forzarla en el prompt pone a prueba si el modelo la reconoce Si tu marca no aparece ni en su prompt más favorable, hay una señal de alarma que investigar antes que ninguna otra cosa

    Comparar cómo responde cada tipo de prompt es en sí mismo un hallazgo: una marca puede dominar los prompts termómetro y fallar en los semilla, señal de que su fuerza SEO no se está traduciendo en cómo la gente formula sus necesidades reales delante de un asistente de IA.

    Categorías de intención independientes

    Un mismo negocio puede resolver necesidades de compra completamente distintas, cada una con su propio conjunto de competidores reales. En el caso de workINcompany encontré tres categorías con competidores que no se solapan en absoluto: coworking físico, domiciliación fiscal y alquiler de salas para eventos. Medirlo todo como un único mercado homogéneo produce comparaciones sin sentido.

    Por qué consultar por API no es lo mismo que preguntarle a tu ChatGPT de siempre

    Aquí conviene pararse, porque es una de las partes que menos se entiende de un prompt tracker automatizado. Cuando abres ChatGPT, Gemini o Claude en tu navegador y escribes una pregunta, no estás hablando con «el modelo» a pelo. Estás hablando con una capa completa alrededor del modelo: la interfaz añade sus propias instrucciones de sistema, puede tener memoria de conversaciones anteriores asociada a tu cuenta, decide con su propio criterio cuándo lanzar una búsqueda web, y en el caso de ChatGPT, decide qué fuentes citar y cuántas. Cuando llamas al mismo modelo por API, buena parte de esa capa desaparece: tú controlas el prompt de sistema y parámetros como la temperatura, y en muchos casos ni siquiera hay búsqueda web real salvo que actives explícitamente esa herramienta (con el coste extra que conlleva).

    La consecuencia práctica: mismo modelo, mismo prompt, resultado distinto según por dónde entres. Es algo que herramientas especializadas en monitorización de IA como Otterly.AI han documentado de forma sistemática: la API de ChatGPT no siempre dispara búsqueda web aunque la interfaz sí lo haría para la misma pregunta, y cuando cita fuentes por API, el número y la selección no coinciden con lo que vería un usuario real.

    Y aquí llega el dilema que hay que resolver antes de automatizar nada: si quieres un sistema que se ejecute solo, sin que alguien esté copiando y pegando preguntas cada mañana, ¿tienes que usar la API sí o sí? La respuesta corta es que técnicamente no, pero en la práctica casi siempre sí.

    Existe una alternativa: automatizar un navegador (con herramientas tipo Playwright o Puppeteer) para que abra literalmente la interfaz web, escriba el prompt como lo escribiría una persona, y lea la respuesta tal cual se renderiza en pantalla. Esto replicaría de verdad lo que ve un usuario, y algunas herramientas de GEO más sofisticadas lo hacen. Descarté esta vía para mi prompt tracker por tres motivos concretos:

    Términos de servicio OpenAI, Google y Anthropic prohiben en sus condiciones de uso el acceso automatizado o con scripts a sus interfaces de chat de consumo. Hacerlo pone en riesgo la cuenta usada.
    Sesión y memoria La interfaz exige estar autenticado con un usuario real, y guarda historial y memoria asociados a esa cuenta. Cada repetición dejaría de ser independiente, contaminando justo la variable que quiero mantener bajo control.
    Fragilidad y coste operativo Hay que mantener navegadores headless, gestionar cookies y sortear medidas antibot (CAPTCHAs, Cloudflare) que cambian sin aviso. Con n8n y llamadas API, el coste de mantenimiento es muchisimo menor.

    Decidí quedarme con la API para la parte automatizada, y reservar la interfaz real, en incógnito y sin historial, para calibraciones manuales periódicas como control de calidad. Es la solución de compromiso: automatización barata y escalable por un lado, control de calidad manual por otro, sabiendo en todo momento qué mide cada vía y por qué no son intercambiables.

    Antes de montar nada: la investigación previa

    Un prompt tracker sin una investigación de buyer persona real detrás es un generador de keywords disfrazado de herramienta de IA. Antes de escribir un solo prompt semilla, hice una investigación de comprador bastante más profunda de lo habitual, triangulando varias fuentes independientes:

    • Entrevistas reales publicadas en el blog del propio negocio (voz de cliente literal, no inferida)
    • El directorio público de empresas colaboradoras del servicio de domiciliación
    • 100 reseñas reales de Google Business Profile, scrapeadas con Apify para superar el límite de 5 reseñas de muestra que da la API de Google Places
    • Marketplaces y agregadores del sector (algunos confirmaron segmentos de comprador que no estaban en el radar inicial, como el alquiler de espacio para eventos y producciones)

    De ahí salieron cinco segmentos de comprador reales, cada uno confirmado por al menos dos fuentes independientes, y de ahí salieron los prompts semilla. Sin ese trabajo previo, cualquier prompt tracker mide keywords inventadas, no necesidades reales.

    También construí un baseline técnico completo antes de tocar nada (autoridad de dominio, tráfico, distribución de keywords, y sobre todo, qué fuentes citan hoy a la marca cuando la IA responde sobre ella). Un dato que me pareció especialmente revelador: el propio dominio de workINcompany ocupaba solo el tercer puesto como fuente citada sobre sí mismo, por detrás de dos agregadores de terceros. Ese es exactamente el tipo de hallazgo que un prompt tracker bien diseñado tiene que poder detectar.

    La arquitectura técnica: n8n + Supabase

    Con los fundamentos claros, la implementación se apoya en tres piezas.

    Base de datos (Supabase), con tres tablas separadas por una razón deliberada: los prompts cambian poco una vez diseñados, los competidores se van descubriendo con el tiempo y crecen de forma independiente, y las ejecuciones son el único dato que se multiplica semana a semana. Mezclarlo todo en una tabla habría dificultado el análisis.

    Tabla Qué guarda Por qué va separada
    prompts Texto, tipo (termómetro/semilla/control), categoría de intención, segmento de persona, idioma, mercado Cambia poco una vez diseñado
    competidores Nombre, categoría, fuente de detección Se descubren con el tiempo, crecen de forma independiente
    runs Motor, modelo exacto, método de acceso, sesión, repetición, si hubo búsqueda real, respuesta completa, si se menciona la marca, posición aproximada, competidores mencionados, fuentes citadas Se multiplica semana a semana

    Orquestación (n8n), con un flujo sencillo en cuatro pasos:

    1. Trigger programado que lanza la ronda de prompts
    2. Envío de cada prompt contra las tres plataformas (ChatGPT, Gemini, Claude)
    3. Extracción de datos estructurados de cada respuesta con un modelo económico
    4. Inserción de esos datos en Supabase

    Modelos económicos para el tracking automatizado (mini/flash/haiku en vez de los modelos flagship), siguiendo la misma práctica que herramientas comerciales como SISTRIX documentan abiertamente, combinado con la calibración manual periódica en interfaz real que mencionaba antes.

    Los obstáculos reales (esto es lo que nadie cuenta)

    Aquí es donde un post sobre cómo crear un prompt tracker se diferencia de una página de producto. Estos son los problemas reales que me encontré, en orden:

    Qué pasó Cómo lo resolví
    Diseñé el flujo con tres caminos independientes, uno por motor de IA, que en el primer diseño terminaban juntándose en un mismo nodo final para guardar los resultados. Al juntarse ahí, ese nodo a veces leía datos del motor equivocado: como si tres cintas transportadoras distintas volcaran sus cajas en el mismo punto y alguien cogiera la caja de al lado en vez de la suya. Mantener los tres caminos completamente separados de principio a fin, y juntarlos solo al final, ya con cada dato claramente etiquetado por motor.
    La API de Claude rechazó la herramienta de búsqueda web con un modelo económico. Añadí un parámetro nuevo (allowed_callers) no documentado en la referencia que estaba usando. Los requisitos de las APIs de IA cambian sin previo aviso, y hay que estar dispuesto a depurar sobre la marcha.
    ChatGPT devolvía respuestas vacías sin marcarlo como error, lo cual es mucho más peligroso que un fallo visible: estaba contaminando silenciosamente la métrica de visibilidad, contando fallos técnicos como «la marca no aparece». Reescribí la lógica para que un error de la API se registre explícitamente como error, nunca como un falso negativo de visibilidad.
    El modelo de búsqueda de ChatGPT agotaba su límite de tokens por minuto en la primera llamada, sin importar cuánto espaciara las peticiones, porque una sola llamada con búsqueda web ya excedía el límite del tier de uso más básico. La solución no fue esperar más, fue cambiar de vía de API (de Chat Completions a la Responses API), que consume un límite de tokens muy superior con el mismo modelo y el mismo coste.
    Y el fallo más tonto y el más ilustrativo: la cuenta de la API se había quedado sin saldo. Sin un sistema de diagnóstico que capturara el detalle exacto del error en cada fallo, habría seguido persiguiendo teorías sobre límites de peticiones durante horas.

    Ninguno de estos problemas aparece en la documentación de venta de ninguna herramienta comercial de prompt tracking. Aparecen cuando lo construyes tú.

    Qué dicen los primeros datos (con mucha cautela)

    Todo lo anterior es metodología. Esto es lo que salió al aplicarla sobre workINcompany, en 144 ejecuciones repartidas entre tres motores, tres tipos de prompt y tres categorías de intención.

    Antes que nada, la advertencia que pesa más que cualquier número de aquí abajo: esto es una única tanda de ejecuciones, en una sola sesión. Es una fotografía, no una tendencia. Antes de tomar ninguna decisión de negocio con esto hace falta repetir la ronda semana a semana y comprobar si estos porcentajes se sostienen o si son solo el estado puntual de los modelos ese día concreto. Es la misma lógica que exige la falta de determinismo explicada más arriba: una ejecución no es un dato, es una muestra.

    Motor Ejecuciones % de menciones Nota
    Gemini 48 79,2% Grounded en el 100% de las ejecuciones
    ChatGPT 48 58,3% Grounded en el 100% de las ejecuciones
    Claude 48 35,4% Grounded solo en 33 de 48 (68,8%)

    Gemini es, en esta tanda, el motor donde workINcompany aparece con más frecuencia, casi el doble que en Claude. Pero antes de leerlo como «a Claude le cuesta más vernos», hay un matiz importante: Claude también es el motor que menos veces activó la búsqueda web real. Y aquí llega el dato más claro de toda la tanda:

    Ejecuciones % de menciones
    Grounded (con búsqueda real) 129 64,3%
    No grounded (solo entrenamiento) 15 0%

    Cuando el modelo no sale a buscar en la web, la mención de workINcompany fue cero. Ninguna de las 15 ejecuciones sin búsqueda real mencionó la marca. Esto confirma algo que ya se apuntaba en el apartado de fundamentos: los modelos no tienen «memoria» propia de workINcompany, su visibilidad depende por completo de que el motor decida salir a buscar en ese momento. Ningún contenido evergreen va a cambiar esto si el modelo no busca.

    Tipo de prompt % de menciones
    Control 88,9%
    Termómetro 66,7%
    Semilla 39,7%

    Hay una caída de casi 30 puntos entre el prompt termómetro (la keyword pura, «coworking sevilla») y el prompt semilla (la necesidad en lenguaje natural). El posicionamiento SEO de workINcompany en esas keywords no se está traduciendo igual cuando alguien formula su necesidad real con sus propias palabras. Es justo el tipo de hallazgo que este enfoque está pensado para sacar a la luz, y que un rank tracker normal nunca vería.

    Categoría de intención % de menciones
    Coworking físico 77,8%
    Domiciliación 51,9%
    Eventos 16,7%

    El punto débil es evidente: eventos. En la keyword «alquiler sala eventos sevilla centro» no hubo ni una sola mención en 9 ejecuciones. El coworking físico, en cambio, es donde la marca domina con más margen, coherente con que sea su línea de negocio histórica y más consolidada en SEO.

    Un último dato, cuando la marca sí aparece mencionada: de las 83 menciones totales, 47 la colocan en primer lugar (56,6%), 20 en segundo (24,1%), y el resto reparte posiciones del tercer al quinto puesto. Es decir, cuando workINcompany aparece, casi siempre aparece bien. El problema no es la posición cuando aparece, es la frecuencia con la que aparece en unos escenarios y en otros no.

    Una nota de calidad de dato, honesta: el mismo competidor apareció registrado dos veces con nombres distintos («Thinking Company» y «THINKING COMPANY COWORKING»), lo que significa que hace falta normalizar nombres de marca en el pipeline de extracción antes de fiarme del todo del ranking de competidores. También el 57,6% de las ejecuciones no llevaban fuentes citadas pese a estar grounded en su mayoría, algo coherente con lo que documenta Otterly.AI sobre la API de ChatGPT.

    Y aquí sí puedo comparar API con interfaz real, porque hice la calibración manual que mencionaba antes: tres prompts (uno de coworking físico repetido con dos redacciones distintas, y uno de domiciliación) lanzados contra ChatGPT, Gemini y Claude desde cuentas sin historial, en incógnito, copiando la respuesta tal cual la vería un usuario cualquiera.

    Prompt (interfaz, en incógnito) ChatGPT Gemini Claude
    «mejor coworking sevilla» Menciona, posición 1 Menciona, posición 1 Menciona, posición 1
    «coworking sevilla centro» Menciona, posición 1 Menciona, posición 1 Menciona, posición 1
    «domiciliar empresa sevilla» No menciona Menciona, posición 1 Menciona, posición 1

    8 de las 9 comprobaciones manuales mencionan workINcompany (88,9%), y en las 8 en que aparece, lo hace siempre en primer lugar. Es un porcentaje muy parecido al que dan en la API los prompts termómetro y control para las mismas categorías (66,7% y 88,9%), lo que da bastante confianza en esa parte de los datos automatizados.

    El hallazgo interesante está en la excepción: en la comprobación manual, ChatGPT es el único de los tres motores que no menciona workINcompany al preguntar por domiciliación de empresa, mientras que Gemini y Claude sí la incluyen en primer lugar. Es exactamente el tipo de divergencia entre API e interfaz que se explicaba más arriba: mismo motor, canal distinto, resultado distinto. Con solo tres prompts comprobados a mano es una muestra mínima como para sacar conclusiones firmes, pero confirma que la calibración manual periódica no es un trámite de checklist: es la única forma de detectar este tipo de discrepancias, y toca ampliarla y repetirla con la misma disciplina que las rondas de la API.

    Prompt tracker propio vs. herramienta comercial: ventajas e inconvenientes reales

    Aspecto Construirlo tú Herramienta comercial
    Control sobre qué se mide Total: categorías de intención propias, con sus propios competidores Un mercado genérico predefinido
    Investigación de comprador Profundidad ilimitada, ajustada a lo que tu negocio necesite de verdad Segmentación genérica, poco personalizable
    Transparencia de la metodología Sabes exactamente qué modelo se llamó, con qué configuración, y puedes diagnosticar fallos Caja negra: «no aparece», sin explicación
    Coste Mucho más bajo que una suscripción con cadencia razonable Suscripción mensual, a veces elevada
    Tiempo de puesta en marcha Considerablemente mayor de lo que sugiere cualquier demo de venta Inmediato
    Conocimiento técnico necesario APIs, orquestación, SQL, y saber leer un mensaje de error sin rendirte Ninguno
    Escala Necesariamente pequeña: una decena de prompts y unas pocas repeticiones Millones de consultas (SISTRIX y similares)
    Mantenimiento Continuo y a tu cargo: cualquier cambio en una API externa puede romper el sistema sin aviso A cargo del proveedor

    Con qué me quedo de todo esto

    Ninguna herramienta de medición de visibilidad en IA, comercial o propia, va a darte una fotografía perfecta de la realidad. Los propios modelos no responden lo mismo dos veces seguidas, la diferencia entre lo que ve una API y lo que ve un usuario real es constatable, y cualquier sistema que se precie tiene que asumir esa imperfección como punto de partida, no como algo que esconder detrás de un dashboard bonito.

    Lo que cambia cuando te construyes el tracker tú misma, en vez de contratar algo ya hecho, es el nivel de control. Decides qué categorías de intención tienen sentido para tu negocio concreto. Decides hasta dónde llega tu investigación de comprador. Decides qué nivel de detalle guardas de cada fallo. Una herramienta comercial te entrega una cifra. Construir la tuya te obliga a entender, obstáculo a obstáculo, qué hay detrás de esa cifra.

    Y esa comprensión, más que la cifra en sí, es lo que convierte un prompt tracker en algo útil de verdad para tomar decisiones, en vez de en un número bonito sin contexto.


    ¿Te estás planteando montar tu propio prompt tracker o prefieres entender antes qué hay detrás de las herramientas del mercado? Escríbeme, es exactamente el tipo de problema que me gusta desmenuzar.

  • El «Complejo de Dios» de la IA: por qué tu ChatGPT está arruinando la relación con tu agencia

    El «Complejo de Dios» de la IA: por qué tu ChatGPT está arruinando la relación con tu agencia

    Hace no tanto, contratar una agencia era un acto de fe. No tenías ni idea de SEO, ni de cómo se pujaba un anuncio, ni de qué hacía exactamente el community manager con tus redes, así que pagabas y te fiabas de su criterio porque no te quedaba otra. El experto era la agencia, no tú. Si decían que había que subir el presupuesto en marzo, subías el presupuesto en marzo, y como mucho preguntabas por qué en la siguiente reunión.

    Eso se ha terminado. Hoy cualquiera con acceso a ChatGPT, Claude o Gemini siente que tiene un auditor senior en el bolsillo. Copias una URL, pegas unos textos, pides que busque fallos, y en segundos la IA devuelve un listado demoledor de «errores graves».

    Es fácil caer en lo que llamo el «Complejo de Dios» digital: la sensación de haber abierto la caja de Pandora y descubierto todo lo que la agencia llevaba escondiendo. La realidad operativa es otra: la IA, sin contexto, tiende a alucinar y a generar falsos positivos con total seguridad.

    El peligro de la auditoría en el vacío

    Los modelos de lenguaje están diseñados para ser útiles y completar la tarea que se les pide. Si le ordenas a una IA que encuentre errores en el trabajo de un tercero, adoptará el rol de inquisidor y buscará (o inventará) problemas para cumplir esa misión.

    El problema de fondo es la brecha de contexto de negocio. La IA no sabe:

    • Qué objetivos estratégicos se pactaron en el contrato o el briefing.
    • Qué limitaciones de presupuesto, tiempo o herramientas existen.
    • El histórico del proyecto: de dónde se venía hace seis meses.
    • Las fricciones técnicas internas del ecosistema digital de la empresa.

    Auditar sin aportar esa información genera evaluaciones erróneas. Y obliga al equipo o agencia auditada a perder horas justificando decisiones ante un informe automático que no entiende la realidad del negocio.

    Un ejemplo típico de falso positivo

    Un caso muy habitual en SEM: la IA audita una cuenta de anuncios y marca como «error grave» una distribución de presupuesto que a simple vista parece ineficiente, con campañas prácticamente paradas mientras otras concentran casi toda la inversión. Sin contexto, parece negligencia.

    Con contexto, la lectura cambia por completo: puede tratarse de una decisión deliberada, tomada porque esas campañas son estacionales, o porque se pausaron a la espera de una landing nueva, o porque el CPA de esa línea llevaba semanas disparado y bajarle el gasto era la decisión correcta. La IA no tiene forma de saber eso si nadie se lo cuenta. Ve un número desviado de la media y lo etiqueta como fallo.

    Esto pasa constantemente con auditorías generadas con un solo prompt: la IA optimiza por encontrar algo que decir, no por entender por qué las cosas están como están.

    Cómo evitar que la IA se ponga en modo fiscal

    1. Pídele que analice a «un departamento interno», no a una agencia

    Si le dices a la IA que va a evaluar el trabajo de una agencia externa, entiende que ese es el resultado que esperas de ella y se pone la toga: busca (o inventa) motivos para justificar que algo va mal. No es maldad, es cómo está entrenada para complacerte.

    El truco es tan tonto como efectivo: pídele que analice el trabajo de «nuestro equipo interno de marketing» o «nuestro departamento», en lenguaje neutro, sin mencionar en ningún momento que en realidad estás evaluando a un proveedor externo. Solo con ese matiz, el tono del análisis cambia por completo.

    2. Dale de comer antes de pedirle que opine

    Si vas a usar la IA para evaluar un área, la preparación de los datos es el pilar central. Subir un PDF genérico no es suficiente. Antes de pedirle ningún análisis, tienes que plantearte en serio qué documentación necesita para hacer el trabajo en condiciones, igual que harías con cualquier consultor externo al que quisieras contratar.

    Conviene separar las fuentes según el área que se audite:

    • Auditorías SEO (orgánico): datos extraídos de Google Search Console o de un rastreador web (crawler).
    • Auditorías SEM (campañas de pago): la fuente de la verdad es Google Ads o la plataforma publicitaria correspondiente.
    • Auditorías de redes sociales: exportaciones precisas de las plataformas de gestión de métricas.

    La forma más sencilla de facilitar esta información es exportar y subir archivos manualmente: informes, hojas de cálculo, capturas, lo que tengas a mano. Es la vía más accesible y para la mayoría de los casos es suficiente.

    Dentro de las opciones para facilitarle información a la IA, existe también el MCP (Model Context Protocol). No es imprescindible ni hace falta para hacer esto bien, es una opción más, pero merece la pena conocerla porque aporta mucho: es una conexión directa entre la IA y tu fuente de datos (Search Console, Google Ads, tu CRM, lo que sea), de forma que la IA puede consultar la información en tiempo real en lugar de depender de lo que alguien le suba a mano. Eso le da un contexto mucho más afinado y actualizado del negocio, sin que tengas que estar exportando y subiendo archivos cada vez que quieras repetir el análisis.

    Si no tienes conexiones directas ni MCPs configurados, no pasa nada: proporciona exportaciones limpias. El truco no es intentar adivinar tú qué archivos necesita la IA, sino hacer que ella misma te los pida.

    3. Usa un prompt de descubrimiento, no una fórmula mágica

    Uno de los errores más comunes ahora mismo es creer en el prompt de un solo disparo: ese texto larguísimo con el que se pretende que la IA analice todo de golpe. En la práctica profesional, ese enfoque falla.

    La mejor forma de arrancar es con un Prompt de Descubrimiento: le das el rol a la IA y le pides que abra una fase de investigación, haciéndote preguntas clave y pidiéndote los archivos que necesita antes de analizar nada.

    Dicho esto, no soy muy amiga de las fórmulas mágicas que se copian y pegan tal cual y ya funcionan para todo. Al final cada persona tiene que adaptar el prompt a su propia situación: a su sector, al área que quiera evaluar, al momento en el que esté el proyecto. Lo que te comparto abajo es cómo lo hago yo, a modo de punto de partida. Úsalo como base y ajústalo a lo que tú exactamente estés buscando.

    Copia el siguiente texto y adáptalo a tu caso antes de pegarlo al inicio de la conversación con tu IA de confianza (está pensado para redes sociales, pero cambiando una línea sirve igual para SEO o SEM):

    Actúa como un Director de Estrategia Digital.

    Tu objetivo a lo largo de esta conversación será analizar de forma objetiva y rigurosa el rendimiento de nuestro contenido en redes sociales, el cual es generado por nuestro equipo interno de marketing.

    El propósito principal es evaluar la alineación de este trabajo con la realidad de nuestro negocio, evitando aplicar manuales teóricos descontextualizados. Para hacer esto bien, necesitas contexto previo.

    Por tanto, no analices nada todavía. Como primer paso, quiero que actúes como un consultor que acaba de llegar a la empresa e inicies una fase de investigación.

    1. Hazme una lista de preguntas estratégicas (sobre nuestro modelo de negocio, buyer persona, histórico, recursos técnicos y restricciones operativas) que necesites que te responda para tener el contexto completo.
    2. Indícame exactamente qué tipo de documentos, hojas de cálculo, exportaciones de métricas o conexiones de datos (ej. exportaciones de alcance, engagement, clics) necesitas que te proporcione en los siguientes mensajes para basar tu análisis estrictamente en datos reales y tangibles.

    Quedo a la espera de tu cuestionario para empezar a trabajar.

    ÍNDICE

    Qué hacer si te llega una de estas auditorías

    Si eres tú quien recibe el informe generado por IA de un jefe, un cliente o un socio, hay una forma de responder que suele funcionar mejor que defenderse punto por punto:

    • Pide el prompt original. Saber qué se le pidió a la IA y qué datos recibió (o no recibió) explica la mitad de los "errores".
    • Responde con contexto, no con excusas. Cada punto marcado como fallo suele tener una decisión detrás. Documentarla convierte la conversación en algo técnico, no defensivo.
    • Propón repetir el ejercicio con contexto real. Ofrecerte a alimentar tú mismo la IA con los datos correctos suele desactivar la desconfianza de raíz, porque demuestra que no hay nada que ocultar.

    El verdadero becario que necesita instrucciones no es tu agencia, es la IA

    Es fácil pensar que la IA sabe de lo que habla solo porque lo dice con la seguridad de un socio de consultora. No sabe nada de tu negocio a menos que se lo cuentes. Es, literalmente, un becario brillantísimo el primer día de trabajo: rapidísimo, elocuente, y sin la menor idea de por qué las cosas se hacen aquí como se hacen.

    Dale contexto y se convierte en el consultor senior que aparenta ser. No se lo des, y lo único que obtienes es un informe con aspecto de autoridad que, por dentro, es cartón piedra con membrete.

    Así que la próxima vez que la IA te devuelva una lista de "errores graves" sobre el trabajo de alguien, antes de reenviarla con cara de indignación, pregúntate qué le diste de comer. Puede que el problema no esté en la agencia. Puede que esté en lo poco que le contaste tú.

    Cristina Simón

    SEO técnico · GEO · Automatización

    Diez años mirando por qué Google (y ahora ChatGPT) hacen lo que hacen. Sigo sin aburrirme.

  • El ranking es una mentira útil: por qué dejé de medir posiciones y empecé a medir leads

    El ranking es una mentira útil: por qué dejé de medir posiciones y empecé a medir leads

    Llevo diez años en SEO, y durante casi todos ellos he abierto herramientas de rank tracking cada mañana como quien mira el móvil al despertar. Posición 3, posición 7, subiste dos puestos, bajaste uno. Y durante casi todos esos años he visto a clientes, jefes y compañeros celebrar subidas de posición que no cambiaron absolutamente nada en la cuenta de resultados.

    La posición no es el objetivo. Es una variable intermedia en una cadena mucho más larga que termina, o no, en un lead. Y en 2026, con los AI Overviews reescribiendo qué significa «aparecer el primero», seguir reportando solo posición es como medir el éxito de un restaurante contando cuánta gente pasa por la puerta, sin preguntar cuántos entran a comer.

    Resumen rápido, si vas con prisa:

    • La posición mide visibilidad potencial, no intención, ni calidad de tráfico, ni conversión.
    • Entre la impresión y el lead hay una cadena de varios pasos (clic, sesión cualificada, lead, venta), y la posición solo influye en el primero.
    • Los AI Overviews están rompiendo la relación entre posición y clic: se puede rankear mejor y recibir menos tráfico.
    • Clasificar keywords por intención real de compra, cruzando buyer persona y conocimiento de sector, vale más que cualquier herramienta de rank tracking.
    • La solución no es abandonar el SEO. Es dejar de reportar posición como si fuera el resultado, cuando solo es un paso intermedio.
    ÍNDICE

    El problema de medir por posiciones

    Una posición en el SERP mide una sola cosa: la probabilidad de que tu resultado aparezca visible cuando alguien busca una consulta concreta. Eso es todo. No mide si esa persona tenía intención de comprar, no mide si tu contenido responde lo que necesitaba, y desde luego no mide si al final te dejó sus datos o te compró algo.

    El caso más habitual que cualquier SEO con experiencia ha vivido: subes una keyword a posición 1, lo celebras en la reunión mensual, y tres meses después nadie sabe decir si eso movió una sola línea del negocio. No porque el trabajo estuviera mal hecho, sino porque nadie conectó esa posición con lo que pasó después.

    El camino fácil: perseguir volumen en lugar de negocio

    Durante los años en los que el rank tracking era la métrica north star de todo SEO que se preciara, esto llevó a mucha gente por un atajo peligroso: perseguir palabras clave de alto volumen para atraer tráfico, sin preguntarse nunca si ese tráfico traía negocio de verdad. Así es como te encuentras a SaaS de gestión empresarial posicionando por "cómo hacer dinero online", o a clínicas dentales invirtiendo esfuerzo en posicionar por "muela de juicio".

    ¿Son palabras relacionadas con el negocio? En sentido amplio, sí, puede. ¿Son búsquedas de alguien cerca de comprar tu producto o servicio? Bastante lejos, la verdad.

    Caso Keyword de alto volumen Quién busca eso, en realidad
    SaaS de gestión empresarial "Cómo hacer dinero online" Alguien buscando ideas de ingresos pasivos, no un software de gestión
    Clínica dental "Muela de juicio" Una mezcla de gente con dolor puntual, gente con pura curiosidad (cuándo sale, cómo se ve en una radiografía) y gente que ni siquiera vive cerca de la clínica

    El caso de la clínica dental tiene una capa extra que casi nunca se menciona, y merece la pena pararse en ella. Aunque a quien busca "muela de juicio" le duela de verdad, posicionar esa keyword te da visibilidad a nivel nacional, no local. Si tu clínica está en Barcelona, vas a aparecer en las búsquedas de alguien en Vigo, y a esa persona no le vas a resolver nada, por muy bien posicionado que estés. Y encima, buena parte de ese volumen ni siquiera es gente con dolor buscando dónde tratarse: son consultas de pura curiosidad, del tipo "cuándo sale la muela del juicio" o "cómo es la muela del juicio en una radiografía", sin ninguna intención de pedir cita en ningún sitio.

    Es el equivalente offline a repartir flyers en la calle: algún interesado caerá, sí, pero la mayoría acabarán directamente en la papelera. Puedes reportar en la reunión mensual que subiste a posición 3 en una keyword con 40.000 búsquedas al mes, y sonar como un éxito. Pero si nadie de ese tráfico se acerca a lo que vendes, has ganado visibilidad y no has ganado nada más.

    La cadena causal completa: de la impresión al lead

    Entre que Google decide mostrar tu resultado y que un lead cae en tu CRM hay cuatro pasos, y la posición solo interviene de verdad en el primero.

    Etapa Qué mide Qué la mueve de verdad Por qué la posición no basta
    Impresión → Clic CTR real vs. CTR esperado por posición Título, snippet, marca, y si hay un AI Overview de por medio La misma posición puede tener CTR muy distinto según qué más haya en el SERP
    Clic → Sesión cualificada Tiempo en página, scroll, páginas vistas Si el contenido responde de verdad a la intención de esa búsqueda concreta Un clic no es interés, puede ser rebote inmediato
    Sesión cualificada → Lead Formulario, contacto, matrícula, descarga Si hay una oferta de valor adecuada al momento de decisión del usuario La keyword puede ser perfecta y la oferta no encajar con esa fase
    Lead → Lead cualificado / venta Calidad real del contacto, no solo volumen Si quien llegó tenía de verdad intención de compra, no solo curiosidad No todos los leads valen lo mismo, ni de lejos

    Una keyword informacional en posición 1 puede tener un CTR altísimo y cero leads. Una keyword transaccional en posición 5 puede tener bastantes menos clics y, aun así, generar más negocio real. Si solo miras la primera columna de esa tabla, nunca lo vas a ver.

    Por qué la posición engaña incluso cuando "funciona"

    Aquí es donde 2026 ha cambiado las reglas de verdad. Los AI Overviews de Google están rompiendo la relación entre posición y clic de una forma que no habíamos visto antes: puedes mantener o incluso mejorar tu posición y aun así ver caer el tráfico, porque la respuesta se resuelve directamente en el SERP, antes de que el usuario llegue a hacer clic en nada.

    Los datos de 2026 lo confirman con bastante contundencia. Un estudio de Seer Interactive con 53 marcas y 5,47 millones de consultas rastreadas encontró que el CTR orgánico cayó un 61% en las búsquedas donde aparecía un AI Overview, pasando de un 1,76% a un 0,61% entre septiembre y noviembre de 2025. Hubo una recuperación parcial después, hasta el 2,4% en febrero de 2026, pero sigue muy por debajo del nivel previo a los resúmenes de IA.

    Pew Research aporta un dato que resume el problema en una sola comparación: en páginas donde aparece un resumen de IA, solo el 8% de las visitas terminaron en clic, frente al 15% cuando no había resumen. Prácticamente la mitad. Y esto no es un fenómeno marginal: los AI Overviews aparecían ya en torno al 48% de las consultas rastreadas en febrero de 2026, frente a un 31% solo un año antes, según datos de BrightEdge.

    Dato Cifra Fuente
    Caída del CTR orgánico en consultas con AI Overview (pico) -61% (1,76% → 0,61%) Seer Interactive, sept-nov 2025
    Recuperación parcial posterior 0,61% → 2,4% Seer Interactive, feb 2026
    % de visitas que terminan en clic con resumen de IA vs. sin él 8% vs. 15% Pew Research, 2025
    Presencia de AI Overviews en consultas rastreadas 48% (frente a 31% un año antes) BrightEdge, feb 2026
    Más clics por impresión si tu marca aparece citada en el AI Overview +120% frente a marcas no citadas Seer Interactive, 2026
    Búsquedas en Google que terminan sin ningún clic 58,5% SparkToro / Datos, 2024

    Pero el efecto no es igual para todo tipo de contenido, y esto es clave para lo que viene después. Las consultas puramente definicionales ("qué es X", "cómo funciona X") son las primeras candidatas a un resumen de IA, porque la respuesta cabe en un párrafo. Las guías largas, con matices, casos y criterios de decisión, resisten mucho mejor, porque la IA no puede comprimir ese valor en tres líneas. Y en consultas con intención comercial o transaccional, donde el usuario quiere comparar opciones reales, el clic se mantiene mejor que en ninguna otra categoría.

    Dicho de otro modo: el contenido TOFU informacional puro es el que más está sufriendo. El contenido que ayuda a decidir, sobrevive. Y eso enlaza directamente con cómo deberías clasificar tus keywords desde el principio.

    Cómo clasificar keywords por intención real, no por volumen

    Para clasificar keywords por intención no basta con mirar el volumen de búsqueda ni la dificultad. Hace falta cruzar dos capas de conocimiento que ninguna herramienta te da hecha: quién es tu buyer persona, y qué momento de decisión revela cada búsqueda dentro de tu sector concreto. Con esas dos capas, puedes situar cualquier contenido en TOFU, MOFU o BOFU con bastante seguridad, y eso determina qué lead magnet ofrecer, o si toca simplemente informar sin pedir nada a cambio todavía.

    Un ejemplo: una academia online de certificación de entrenador personal. En España existen vías oficiales reales para certificarse, como el Certificado de Profesionalidad en Acondicionamiento Físico (AFDA0210, vía SEPE, con convocatorias por comunidad autónoma) o certificaciones internacionales como la NSCA-CPT, con examen presencial en centros Pearson VUE. Es un sector con la misma estructura de embudo que cualquier otro con formación y examen de por medio.

    Keyword Qué parece Qué es en realidad Qué ofrecerle
    "Sueldo medio de un entrenador personal en España" TOFU informacional TOFU informacional real: curiosidad genérica sobre el sector, sin intención de formarse Nada todavía. Contenido de marca, sin pedir conversión
    "Qué es un entrenador personal certificado" TOFU informacional TOFU informacional real: alguien explorando el concepto por primera vez Contenido educativo, awareness de marca
    "Cuánta gente aprueba el examen de certificación X" TOFU informacional MOFU oculto: alguien que ya estudia por su cuenta y calcula sus opciones reales Lead magnet de valor: exámenes de convocatorias anteriores, simulacro

    La tercera keyword es la que casi todo el mundo clasifica mal. Un rank tracker la trata exactamente igual que las otras dos: mismo tipo de intención "informacional", mismo tratamiento. Pero quien busca eso ya está estudiando por su cuenta y quiere calcular sus opciones reales. Tratarla como contenido puramente informacional es desperdiciar la oportunidad de conversión más clara que vas a tener en todo el embudo. Y tampoco puedes venderle el curso completo a la primera, porque sigue siendo alguien autodidacta, no alguien listo para pagar. Lo que funciona es ofrecerle algo de valor real, no un botón de "cómpralo ya", y nutrirle a partir de ahí.

    Esto es exactamente lo que ningún dato de posición te va a decir nunca. Solo lo detectas si conoces el sector y al buyer persona a ese nivel de detalle.

    Cómo medirlo en la práctica

    No hace falta un stack complicado, hace falta definir bien qué cuenta como lead antes de conectar nada.

    • Google Search Console: segmenta el rendimiento por tipo de intención de consulta, no lo mires todo junto. Busca el patrón de impresiones estables (o subiendo) con clics y CTR cayendo: es la firma típica de una consulta que ahora se resuelve con AI Overview.
    • GA4: define un evento de "lead cualificado" real de negocio, no un envío de formulario genérico. Si mides "conversiones" sin haber decidido antes qué cuenta de verdad como oportunidad, vas a inflar números que no significan nada.
    • CRM o sistema de captación: cierra el círculo hasta donde puedas. Si puedes atribuir una venta o matrícula a la keyword de origen, aunque sea de forma aproximada, ya tienes algo mucho más honesto que un ranking.

    El error más habitual no es técnico, es de definición: medir "conversiones" de GA4 sin haber acordado antes, con el equipo o con el cliente, qué es exactamente un lead que importa para el negocio.

    Los contraargumentos que me vas a poner, y por qué no me convencen del todo

    "Las posiciones son un indicador líder, los leads tardan en llegar." No estoy de acuerdo con la premisa. Si el contenido está bien construido y el lead magnet es el que corresponde a ese momento del buyer journey, el lead no tarda en llegar: cae en la primera visita. Cada pieza de contenido que publicas debería partir de esa idea. No quieres que alguien lea tu artículo y se vaya sin más; quieres construir una relación a medio o largo plazo con esa persona, y la forma más directa de conseguirlo es que te deje su lead ahí mismo, no algún día.

    "No todos los negocios pueden medir leads directamente." Cierto, pero hay que matizarlo. Los proyectos de awareness puro son la minoría: política, institucional, marca país, ese tipo de cosas. Ahí sí tiene sentido decir que la posición sigue siendo un indicador razonable, porque el lead es secundario o directamente no aplica. Pero la inmensa mayoría de negocios, sean B2B o B2C, ecommerce o empresas de servicios, tienen la generación de leads como una pata fundamental de su actividad. Para todos ellos, la posición nunca debería tratarse como el indicador final, solo como un paso más dentro de la cadena.

    "Los clientes o los jefes solo entienden rankings, son más fáciles de reportar." Aquí cabe preguntarse: ¿más fácil para quién, para el cliente o para ti como consultor? Durante años, el SEO se ha conformado con reportar posiciones porque era lo más objetivo y medible que tenía a mano, no porque fuera lo que el cliente necesitaba de verdad. La llegada de los AI Overviews ha dejado claro que un consultor SEO ya no se puede quedar ahí. Seguir escondiéndose detrás del ranking es más cómodo para el consultor, no más útil para el cliente.

    Qué reportar en tu próxima reunión de SEO, en lugar de un ranking tracker

    No te pido que dejes de mirar posiciones. Te pido que dejes de reportarlas como si fueran el resultado, cuando solo son un paso intermedio en una cadena mucho más larga. La próxima vez que abras tu herramienta de rank tracking, hazte una pregunta antes de mirar ningún número: esa keyword, ¿en qué fase de decisión está la persona que la busca, y qué le voy a ofrecer que tenga sentido para esa fase exacta? Si no sabes responder eso, ninguna posición te lo va a decir por ti.

    Y aquí está el cambio de fondo que sostiene todo lo anterior. Durante años, el SEO se ha entendido como una máquina de tráfico: tu trabajo terminaba cuando la visita llegaba a la web, y a partir de ahí, que el negocio se las apañara para convertir eso en algo. Ese reparto ya no aguanta. El SEO tiene que convertirse en una máquina de leads, no de tráfico, y asumir la responsabilidad hasta ese punto de la cadena, no soltarla a mitad de camino.

    Esto es un trabajo mucho más exigente. Requiere entender el negocio y lo que vende con un nivel de detalle que la mayoría de SEOs nunca ha necesitado: quién compra, en qué momento, con qué objeciones, qué lead magnet tiene sentido en cada fase. Es más trabajo, y es más incómodo, porque ya no puedes esconderte detrás de una posición. Pero es exactamente la diferencia entre un consultor SEO del montón y uno por el que los clientes hacen cola.

    Cristina Simón

    SEO técnico · GEO · Automatización

    Diez años mirando por qué Google (y ahora ChatGPT) hacen lo que hacen. Sigo sin aburrirme.

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